domingo, 9 de enero de 2011

Mi primer post

  • Introito 
Si no recuerdo mal, así se llama la primera fase del "juego sexual", según un rancio y aséptico manual de sexualidad, titulado "Sexualidad en el Matrimonio"  -¡faltaría más, no vayan ustedes a pensarse que damos instrucciones para otro tipo de relaciones!- que consulté en la casa paterna en mi temprana adolescencia, tratando de colmar mi curiosidad por la materia y, sobre todo, mi falta de práctica a base de explicaciones teóricas. Tan aséptico era el manual que a duras penas encendía mi imaginación, y con ella más cosas, algo que resultaba bien fácil.
  • Gestación de mi blog
Llevo años pensando en aumentar mis lectores y, sobre todo, en tener a mano una recopilación de lo que voy escribiendo, para conocer mis gustos, manías u obsesiones, lo que ha suscitado mi interés en un determinado momento o lo que opinaba sobre esto o aquello, como el tiempo ha echado por tierra (o confirmado) mis vaticinios o conjeturas y, por qué no decirlo, para no arrojando al ciberespacio alguna que otra muestra de "ingenio y arte" o, al menos, de ciertas inquietudes.

En diversas ocasiones, amigos y familiares me han animado a escribir, a publicar en algún medio. Por el momento, no he pasado de las cartas al director (principalmente en el ABC, que era lo que se leía en casa) de mi adolescencia o de algún que otro artículo técnico-jurídico en prensa económica. Como se publicaban en medios de prestigio y a página entera, aparte de que yo era bastante más joven, no negaré que algo satisfacía el ego, sobre todo, ver el orgullo que ello producía en los familiares más cercanos. Pese a ello, uno sabía que me publicaban porque estaba en un prestigioso despacho de abogados y el socio director de mi departamento sabía bien cómo promocionarse. Pero lo que aquello no colmaba era la creatividad, o las pretensiones de tenerla y las ganas de ejercitarla. 

Así, pues, a falta de mayor fuerza en el empeño de publicar y de fe en el interés que pueda generar en los cada día más escasos lectores de prensa escrita lo que yo pueda decir sobre esto o aquello, me he decantado por esta forma de publicar en régimen de autoservicio que es el blog.

Como no soy precisamente hábil para todo esto de la informática, más allá de lo que el trabajo me ha exigido, hace unas semanas le pedí ayuda a mi hermano pequeño, más ducho en todo este campo, para crear, al fin, un blog, "mi blog". 

El hombre, como pasa siempre con los que saben de algo, lo veía todo facilísimo y me dio unas explicaciones en las que toqueteaba las tecleas a toda velocidad y yo lo miraba con cara de alucinado. Para colmo mi mujer me urgía con que tenía que llevar a la niña a un cumpleaños. Al final la llevo ella, pero mi hermano también tenía que irse, así que yo me quedé igualmente en blanco y le pedí me dejara unas breves instrucciones sobre como acceder a mi blog y empezar cuando me sentara, por fin, a escribir algo. Han pasado varias semanas y el papel ha desaparecido. 

Hoy buscando mi blog en el magma de internet, he localizado otro, de corta vida y recientemente abandonado por su creador, de temática muy parecida (libros, política y fútbol). Veremos si el mío no corre igual suerte. Está claro que su futuro es incierto. Primero porque aunque uno escriba principalmente para uno mismo, por el gusto de hacerlo, si nadie lo lee, puede que termine por sentirse estúpido dedicando tiempo a tan inútil tarea. Intentaré hacer la debida promoción entre amigos y familiares para que este blog tenga alguna que otra visitilla. 

Claro que eso puede conducir a una cierta autocensura. Escribir es desnudarse y eso es algo que, por lo general, cuesta menos ante extraños. Nadie, o casi nadie, va a una playa nudista con su madre, su hermana, el jefe o la secretaria (vaya, esto debe sonar muy machista, bueno pues con la jefa o el secretario). Por profundizar y ser más exactos, uno se desnuda con más facilidad ante quien ya lo ha hecho repetidas veces (normalmente, tu pareja), ante quien mira con ojos profesionales (p.ej. médico), o ante verdaderos extraños y cuando hay condición de reciprocidad (p.ej. una relación sexual esporádica, unos vestuarios o una playa nudista); pero no ante los más allegados (por excelencia, los padres o hermanos, muy especialmente, los del otro sexo). Quizá en Escandinavia, con el rollo de la sauna, o en el seno de una familia naturista sea distinto; pero creo que para el común de los españoles, y de muchos otros países, las cosas son así.

Con esta reflexión sólo quiero decir que uno se vuelve más púdico, se piensa dos veces lo que va a decir, sabiendo quienes son exactamente los que le van a leer y cómo piensan ellos, previendo sus reacciones. Pues bien, lucharemos contra esa tendencia y, sobre todo, por conseguir algún que otro lector de fuera de ese entorno, tarea ardua en vista de la numerosa competencia que hay en la red. La lucha, que no la guerra o el enfrentamiento, nos mantiene vivos, nos dinamiza, nos "energiza" y vigoriza. Cuando digo lucha no me refiero a la guerra, ni al enfrentamiento, dos de los peores productos humanos, sino al esfuerzo deliberado y, más o menos, prolongado, que se orienta a la consecución de un objetivo que consideramos deseable.

Créanme, es una afirmación tajante de alguien con clara tendencia al escepticismo y que no se considera precisamente un luchador. Sí, también están los placeres (una vida sin ellos se me hace cuesta arriba, sinceramente) y, por encima de todo, están las relaciones humanas, singularmente la amistad y, en la cúspide, el amor. Pero el esfuerzo es importante, aunque sólo sea porque nos hace valorar y apreciar más los placeres. Bien, ya he dejado claros algunos puntos de mi credo y manifestado mi inveterada tendencia a ponerme más bien trascendente o, por lo menos, reflexivo y analítico.

  • Despedida (por hoy).
Próximamente, espero, iré escribiendo más post, dedicados a los temas sobre los que, en principio, voy a escribir, como son los libros, el fútbol y la política; pero, que nadie se llame a engaño, este será un blog en el que tendrá cabida cualquier tema que, en un momento dado, pueda sucitar mi interés. de hecho, la política cada día me interesa menos o, por ser más exactos, me decepciona más. 

Supongo que me entienden. En un país cuyos principales actores en el teatro de la política son Zapatero y Rajoy, en una nación o un Estado plurinacional, o una "nación de naciones", como se ha llegado a decir, donde llevamos más de un siglo a cuestas con el nacionalismo separatista vasco, catalán y hasta gallego, creo que resulta inevitable un cierto hastío político.

Bien, creo que por hoy basta. 

Postdata
Se me ha acercado mi hijo y, como hacen siempre los niños, en pocos segundos me ha hecho las preguntas clave y de forma muy directa, todo digno del mejor de los periodistas:


- Papá, ¿qué estás haciendo? 
- Escribiendo un blog.
- ¿Qué es un blog?
- Como una página web en la que escribes lo que quieres (no se me ha ocurrido mejor definición).
- ¿Y sobre qué estás escribiendo?
- De todo un poco.
- ¿Y para qué?
- Para lo que lo lea la gente (esto le ha provocado una sonrisa orgullosa y un cierto brillo en la mirada y es que, hasta cierta edad, cualquier padre es un gran hombre para su hijo; disfrutémoslo mientras dure).


¡Hasta pronto!

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